Las bocas de incendio equipadas, conocidas por sus siglas BIE, son sistemas fijos de extinción que permiten transportar y proyectar agua desde una red de abastecimiento hasta el lugar del fuego. Cada BIE está formada por un conjunto de elementos alojados en un armario: la toma de agua, una válvula, un manómetro, una devanadera o soporte para la manguera, la propia manguera, la lanza y el racor de conexión, que en España está normalizado en el modelo tipo Barcelona. La manguera permanece siempre acoplada a la toma y equipada con su lanza. Existen dos tipos según el diámetro de la manguera: la BIE de 25 milímetros, de manguera semirrígida, y la BIE de 45 milímetros, de manguera plana; el abastecimiento de agua de estos equipos es exclusivo para ellos. Para utilizar una BIE hay que abrir el armario o romper el cristal, tirar de la lanza para desenrollar la manguera y, por último, abrir la válvula de paso del agua. Respecto a su instalación, la boquilla, la válvula de apertura manual y el sistema de apertura del armario deben quedar situados, como máximo, a 1,50 metros sobre el nivel del suelo. En cuanto a su distribución, se situará siempre una BIE a una distancia máxima de cinco metros de cada salida del sector de incendio —salvo que otra BIE, situada en otra salida del mismo sector, cubra ya toda la superficie a proteger, o que la legislación específica disponga otra cosa—, con una separación máxima de cincuenta metros entre bocas contiguas; la distancia desde cualquier punto del área protegida hasta la BIE más próxima no debe superar su radio de acción, esto es, la longitud de la manguera incrementada en 5 metros (con una longitud máxima de manguera de 20 metros para la BIE de manguera plana y 30 metros para la de manguera semirrígida).